C I R E S

CENTRO DE INVESTIGACION DE RESILIENCIA Y ESPIRITUALIDAD

POÉTICA RESILIENTE: una introducción

POÉTICA DE LA RESILIENCIA

El poético afrontamiento de lo adverso

Hojas de Higuera 04 - marzo 2011

Un hombre es un hombre

en cualquier parte del universo

si todavía respira.

 

No importa que le hayan

quitado las piernas

para que no camine.

 

No importa que le hayan

quitado los brazos

para que no trabaje.

 

No importa que le hayan

quitado el corazón

para que no cante.

 

Nada de eso importa,

por cuanto,

un hombre es un hombre

en cualquier parte del universo

si todavía respira

y si todavía respira

debe inventar unas piernas,

unos brazos, un corazón

para luchar por el mundo.

 

José María Memet[1]

 

Poética resiliente

 

Es interesante que la Poética de Aristóteles aborde de modo exclusivo el análisis estético de la Tragedia como obra artística particular[2]. Aquí no me referiré a temas literarios, simplemente quiero mencionar que efectivamente el afrontamiento de las tragedias tiene su dinámica y estructura, su ritmo y recursos propios. Existe una poética, una modalidad creativa particular, para lograr componer o re-componer del desastre la belleza, de la tragedia el cambio, del sufrimiento la esperanza. La resiliencia es un arte poético, un estilo de composición de la vida que privilegia las notas mayores, los tonos luminosos, las palabras vitales. Todos los que afrontan con resiliencia la adversidad son poetas creacionistas, tal como los describe en su quehacer Vicente Huidobro:

 

Que el verso sea como una llave
Que abra mil puertas (…)

Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;
El adjetivo, cuando no da vida, mata (…)

Por qué cantáis la rosa, ¡oh Poetas!
Hacedla florecer en el poema;

Sólo para nosotros
Viven todas las cosas bajo el Sol.

El poeta es un pequeño Dios.

 

Mas allá de la soberbia que muchos le han atribuido a estas últimas palabras de Huidobro, el que se enfrenta a la tragedia debe ser efectivamente un pequeño-creador, un artista o artesano de la vida (imitador del Creador y Artesano fundante del ser), que hace florecer la rosa en su relato de esperanza y no la deja muerta en el pasado, sino que se proyecta con sentido, abriendo mil puertas junto a otros.

 

Poiesis y resiliencia

 

El término griego poisesis, tal como lo han ocupado Maturana y Valera al referirse al carácter central de los organismos vivos (auto-poiesis)[3], es un concepto muy bello que podría traducirse literalmente como “poema”, pero se refiere a cualquier creación artística hecha a mano, es decir, toda obra de un artesano[4].

 

La resiliencia, tal como lo indica el poema citado al inicio de este texto, corresponde a un proceso de restauración, un acto artístico de re-creación del propio ser, del propio sentido, de los vínculos y  afectos, de aquella narración dócil y central que es nuestro Sí mismo (self). Pues, mientras permanezca nuestra respiración (metáfora de pneuma o espíritu[5]) habrá aún esperanzas.  

 

 

Poesía, poemas y resiliencia

 

Dice Heidegger, refiriéndose al acto de escribir poesía:

 

El escribir poesía no es primariamente una causa de alegría para el poeta, más bien, el escribir poesía es alegría, es serenificación, porque es en el escribir, que consiste el principal retorno a casa... Escribir poesía significa existir en esa alegría, que conserva en palabras el misterio de la proximidad del Alegrísimo. Lo sereno conserva y tiene todo en tranquilidad y en totalidad... Es lo santo. Para el poeta, lo "Altísimo" y lo “Santo" son uno y lo mismo: lo Sereno. Como origen de todo lo que es alegre es lo Alegrísimo. Aquí es donde ocurre la pura serenificación. [6]

 

En esta línea, el poeta no logra entender la pregunta ¿Para qué sirve la poesía? Pues el poeta no “utiliza” la poesía, sino que esta fluye como un caudal natural y vital. La poesía así entendida ha acompañado al ser humano desde siempre, como su expresión natural ante el encantador y desconcertante mundo del que forma parte.

La poesía ha estado ligada al sufrimiento humano desde siempre, ha acompañado a los hombres y mujeres en sus adversidades y miserias, cumpliendo un rol, por lo general, muy poco comprendido y valorado. Sin embargo, es el poema, entendido como expresión artística en general (haciendo alusión a su etimología mencionada) un elemento central en la recuperación del trauma.

Paul Ricoeur, citando en una entrevista a Hannah Arendt, dice: “Todos los dolores pueden ser llevaderos si los colocas dentro de una historia (o un poema) o cuentas una historia acerca de ellos”[7], para luego añadir: “la vida en sí misma está en búsqueda de narrativa (y poética), porque procura descubrir un patrón que le permita lidiar con la experiencia de caos y confusión”, lo cual resulta sumamente cierto en lo que respecta al afrontamiento resiliente de todo tipo de adversidad.

 

 

Luis Cruz Villalobos

Santiago de Chile



[1] “La misión de hombre que respira”, en: Arteche, M.; Massone, J.A. y Scarpa, R.E. (1988). Poesía Chilena Contemporánea. Santiago de Chile: Andrés Bello. p. 315.

[2] Cf.  Aristóteles (2003). Poética. Trad. E. Schlesinger. Buenos Aires: Losada. Se dice que otras partes de esta obra se perdieron, quedando solamente este tratado sobre la estética de la tragedia.

[3] Cf. Maturana, H y Varela, F. (1972). De Máquinas y Seres Vivos. Santiago de Chile: Universitaria; Maturana, H. y Varela, F. (2003). El Árbol del Conocimiento. Bueno Aires: Lumen.

[4] Cf. Ávila, M. (2008). Carta a los Efesios: comentario para exégesis y traducción. Miami: Sociedades Bíblicas Unidas.

[5] En griego y hebreo, respiración, aliento, viento y espíritu son el mismo término: pneuma y ruaj, respectivamente.

[6] Heidegger, M. (2000).  Existencia y Ser. Madrid: Tecnos.

[7] Mena, P. (Comp.) (2006). Fenomenología por decir: homenaje a Paul Ricouer. Santiago de Chile: Universidad Alberto Hurtado. pp. 29, 31 (paréntesis añadido).

 

POESÍA RESILIENTE DE PERTINENCIA

POEMAS SISMICOS. Poesmas en torno a la experiencia del terremoto/maremoto del 27 de febrero del 1010, Chile.

 

VERDAD LIBERADORA. Palabras de K. Barth respecto al encuentro humano desde el que atiende al necesitado.

 

LOS NUMEROS DEL AÑO DIEZ. Poemas breves (haikus) respecto a las experiencias chilenas del año 2010.

 

SABIDURIA Y PROFUNDIDAD. Palabras de la joven Etty Hillesum, detenida y ejecutada en Auschwitz.

 

SUMARSE A SU PREGUNTA. Poema en homenaje al fallecido poeta, Gonzalo Rojas.

 

DECALOGO DEL ARTISTA. Palabras sobre el rol del artista, escritas por la poetisa Gabriela Mistral.

 

 

 

Breve Relectura de la Navidad

«Cuando la noche iba por la mitad de su curso se hizo un profundo silencio. Entonces, las hojas parlanchinas callaron como muertas. Entonces, el viento que susurraba quedó quieto en el aire. Entonces, el gallo que cantaba se detuvo en medio de su canto. Entonces, las aguas del riachuelo que corrían, se paralizaron. Entonces las ovejas que pastaban se quedaron inmóviles. Entonces, el pastor que levantaba su cayado quedó petrificado. En ese momento todo paró, todo se suspendió, todo hizo silencio: nacía Jesús, el salvador de la humanidad y del universo».

La Navidad quiere comunicarnos que Dios no es esa figura severa y de ojos penetrantes para escrutar nuestras vidas. Aparece como un niño. No juzga, solo quiere recibir cariño y jugar.

Y he aquí que del Pesebre vino una voz que me susurró:

«¿Oh, criatura humana, por qué tienes miedo de Dios? ¿No ves que su madre enfajó su frágil cuerpecito? ¿No te das cuenta de que él no amenaza a nadie? ¿Ni condena a nadie? ¿No escuchas cómo llora suavemente? Más que ayudar, necesita ser ayudado y cubierto de cariño. ¿No sabes que él es Dios-con-nosotros como nosotros?» Y ya no pensamos  más, damos paso al corazón que siente, se compadece y ama. ¿Qué otra cosa podríamos hacer delante de un Niño sabiendo que es Dios humanado?

Tal vez nadie haya escrito mejor sobre la Navidad que el escritor portugués Fernando Pessoa, que dice: «Él es el eterno niño, el Dios que faltaba. El es lo divino que ríe y que juega. Es un niño tan humano que es divino».

 

Leonardo Boff, 2012.

 

DECALOGO DEL ARTISTA

 Gabriela Mistral

 

I. Amarás la belleza, que es la sombra de Dios sobre el Universo.

 

II. No hay arte ateo. Aunque no ames al Creador, lo afirmarás creando a su semejanza.

 

III. No darás la belleza como cebo para los sentidos, sino como el natural alimento del alma.

 

IV. No te será pretexto para la lujuria ni para la vanidad, sino ejercicio divino.

 

V. No la buscarás en las ferias ni llevarás tu obra a ellas, porque la Belleza es virgen, y la que está en las ferias no es Ella.

 

VI. Subirá de tu corazón a tu canto y te habrá purificado a ti el primero.

 

VII. Tu belleza se llamará también misericordia, y consolará el corazón de los hombres.

 

VIII. Darás tu obra como se da un hijo: restando sangre de tu corazón.

 

IX. No te será la belleza opio adormecedor, sino vino generoso que te encienda para la acción, pues si dejas de ser hombre o mujer, dejarás de ser artista.

 

X. De toda creación saldrás con vergüenza, porque fue inferior a tu sueño, e inferior a ese sueño maravilloso de Dios, que es la Naturaleza.

 

 

Un hombre resiliógeno... Último Concierto de Facundo Cabral (2011)